Estructuras arbóreas
La Asociación Isegoría presentó «Estructuras arbóreas», una selección de obras del pintor Ángel Gómez (Madrid, 1953) que supuso la primera muestra pública de esta serie. El conjunto reunió obras pictóricas sobre papel en las que Gómez ofrece una recreación singular de fragmentos de formas de vida vegetal: copas de árboles sin hojas, raíces y líquenes adheridos a los troncos, representados con una austeridad formal radical que convierte cada obra en un ejercicio de presencia esencial.
Todas las piezas fueron realizadas en acrílico negro sin gradaciones de color, sobre fondos mayoritariamente neutros, el propio tono del papel que las soporta. En contadas obras, el fondo incorpora un único color con variaciones tonales, lo que acentúa por contraste la contundencia del negro. Las dimensiones de las piezas oscilan entre los 70 x 50 cm y los 85 x 64 cm. Esta economía de medios, este rechazo deliberado de toda complejidad cromática, no empobrece la experiencia visual sino que la intensifica: la estructura queda expuesta en su desnudez, sin la mediación de las hojas, sin el ornamento de la vegetación en plenitud.
Gómez no pinta del natural. Sus recreaciones, sin embargo, se corporizan con una urgencia que desconcierta: las copas desprovistas de hojas se ofrecen descontextualizadas y recortadas, asombrosamente patentes, como si el espectador evocara el abrazo de la naturaleza tras haber cerrado los ojos durante un tiempo. El crítico y Doctor en Estética y Teoría de las Artes Julio César Abad Vidal, autor del texto de presentación, señaló que estas obras producen en el espectador la sensación de estar ante los vestigios de aquello que ha dejado de estar alentado de vida, como si la humanidad hubiera sobrevivido al final de los tiempos. Una naturaleza tan esencial como, acaso, luctuosa.
La actividad contó también con un texto del artista y teórico Waldo Balart, quien leyó en estas obras una pregunta central sobre la estructura: no como dato único y dado, sino como multiplicidad de posibilidades que el dibujo persigue y que, al igual que la vida misma, no se resuelve sino que se vive. Para Balart, la búsqueda de Gómez es la de un artista lleno de sensibilidad y empeño en un trabajo tenaz y continuo.
Sobre el artista
Ángel Gómez (Madrid, 1953) es pintor con una trayectoria sostenida en la práctica del dibujo y la pintura sobre papel. Su trabajo en la serie «Estructuras arbóreas» es el resultado de una investigación iniciada en torno a la vida vegetal como motivo pictórico, que condujo al artista hacia una depuración formal progresiva hasta alcanzar la solución que define esta serie: el acrílico negro sin gradaciones como único pigmento, y el fragmento de copa o raíz sin hojas como único motivo. Una reducción que, lejos de ser empobrecimiento, genera una tensión visual de notable intensidad.
La serie conecta con una tradición contemporánea de reconsideración crítica del género del paisaje, en la que la representación de la naturaleza ya no aspira a la celebración del orden natural sino que lo interroga, registra sus ausencias y plantea preguntas sobre la catástrofe y la supervivencia. En palabras de Julio César Abad Vidal, estas pinturas conducen al espectador a un vértigo desasosegante, a una incertidumbre ansiosa por los extremos catastróficos de la existencia humana, situándose así en la estela de las prácticas pictóricas más comprometidas con la lectura crítica del paisaje en el arte contemporáneo.
Galería
«Estructuras arbóreas» fue una actividad artística de una contención formal tan rigurosa como eficaz. Ángel Gómez construyó, con el negro del acrílico sobre el blanco del papel, un mundo reconocible y al mismo tiempo inquietante: el de la naturaleza despojada, silenciosa, estructural. La Asociación Isegoría ofreció con esta muestra un espacio de reflexión sobre la pintura de paisaje contemporánea y sobre los vínculos, siempre tensos, entre la belleza natural y la conciencia de su fragilidad.