Preámbulo

Romseneí, autor de la obra

La Asociación Isegoría acogió «Preámbulo», una muestra que reunió obras de distintos periodos de la trayectoria de Romseneí, artista madrileño nacido en 1955 cuya práctica abarca el collage, la técnica mixta, el dibujo, el acrílico y la estampa desde sus inicios en 1978. La actividad funcionó como una pequeña retrospectiva que permitió trazar las líneas fundamentales de un trabajo situado en la confluencia entre el vitalismo expresivo, el juego formal y la conciencia poética.

Galería fotográfica

El propio pseudónimo del artista condensa buena parte de su sensibilidad: Romseneí es un cifrado construido a partir de las letras de los nombres de las cuatro mujeres de su vida, su madre, su esposa y sus dos hijas, combinando el apellido Romero con los nombres Selene, Iris y Pilar. Como el pseudónimo, su obra se construye mediante la suma de fragmentos, la superposición de capas y la multiplicación de sentidos: el collage, los juegos de palabras, la duplicidad de la imagen y una fantasía que se despliega sin perder nunca su rigor interior.

La selección presentada en Isegoría reunió cinco obras de técnica mixta sobre papel realizadas en 1992 (52 x 42 cm cada una), en las que es evidente la influencia de Paul Klee, referente constante en su trabajo, marcado por ese mismo equilibrio entre la invención lúdica y la profundidad simbólica que caracteriza al maestro suizo. A estas obras se sumaron dibujos extraídos de sus cuadernos: los realizados en blanco y negro, de dimensiones de 24,7 x 16,3 cm, y los de color, en formato de 14,8 x 21 cm. Nueve de los primeros y dieciséis de los segundos fueron reunidos en dos grandes paneles titulados «Atocha» y «Arrebol», ambos impresos digitalmente sobre dibond blanco a escala natural. Con esta estrategia de reproducción, Romseneí buscó recuperar lo que él mismo denomina el "blanco mirífico": el soporte virginal, maravilloso, sobre el que la enunciación creadora, sea literaria o visual, se emite con entusiasmo, vértigo o inquietud.

Entre las obras de collage presentes en la muestra destacó «Bisojo», en el que los perfiles de rostros parecen multiplicarse en un juego de duplicidades que remite tanto a los recursos del Surrealismo como a la fascinación de Romseneí por la escritura automática y el pensamiento asociativo. Otros títulos presentes, como «Chachi», «Papusa» o «Nichi», evocan modismos madrileños, algunos de ellos en desuso, que el artista incorpora con naturalidad como parte de una poética del habla cotidiana y de la memoria urbana. La línea, que en Romseneí viola sistemáticamente cualquier ilusión de rigor geométrico, es el elemento vertebrador: una línea risueña, cómplice, juguetona, que recorre sus obras con la energía de quien, como él mismo ha escrito, "viaja en el apunte libre" y hace de la raya su hábitat.

El texto crítico de presentación fue elaborado por Julio César Abad Vidal, Doctor en Estética y Teoría de las Artes, Premio Extraordinario de Doctorado por la Universidad Autónoma de Madrid y Licenciado en Historia del Arte y en Estudios de Asia Oriental.

Sobre el artista

Romseneí es el pseudónimo artístico de José Miguel Martínez Romero (Madrid, 1955). Su trayectoria, iniciada en 1978, es una de las más sostenidas y singulares dentro de la escena artística independiente madrileña. A lo largo de décadas de trabajo, ha desarrollado su práctica en múltiples procedimientos: el óleo en una etapa inicial, el acrílico, la estampa, el dibujo y, de manera especialmente intensa y personal, el collage sobre papel y cartón.

Su obra se nutre de la inspiración derivada de los viajes, de la presencia constante de la escritura como procedimiento plástico, de una relación de profunda afinidad con el Surrealismo y sus estrategias de asociación y automatismo, y de una admiración declarada por artistas como Paul Klee, cuya vocación de construir un lenguaje visual propio, a la vez hermético y festivo, resuena en la propuesta de Romseneí. También ha elaborado una serie de obras en las que se hace sensible la influencia de los dibujos del poeta y dramaturgo Federico García Lorca, una faceta aún en gran medida inédita de su trabajo.

Romseneí ha cultivado igualmente la escritura: el catálogo de la muestra en Isegoría recogió un poema propio titulado «La Línea», texto en el que la línea es descrita como un ser vivo que nace, resurge, se manifiesta, navega, se adormece y finalmente vuela, liberada del trazo que la contiene. En su quehacer cotidiano responde al nombre de José Miguel Martínez Romero.

Galería de la obra

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«Preámbulo» ofreció al público de Isegoría una primera aproximación, intencionadamente parcial y abierta, a una obra de largo aliento y notable coherencia interna. El propio título de la muestra funcionó como declaración: no una retrospectiva conclusiva, sino un umbral. Un anuncio de que hay más. La obra de Romseneí, con su vitalismo enérgico, su humor sin frivolidad, su línea que no obedece al rigor geométrico pero sí a una inteligencia interior propia, encontró en el espacio de Isegoría un marco adecuado para ser vista, y sobre todo, para ser seguida.

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