El inquilino surrealista (madame butterfly)

La Asociación Isegoría acogió «El inquilino surrealista (Madame Butterfly)», una selección de obras pictóricas y calcográficas sobre papel del artista madrileño Luis Luna. La muestra ofreció al público un acceso singular al universo onírico y fantástico de un pintor cuya propuesta resulta inmediatamente reconocible: composiciones de gran densidad visual e inventiva, en las que el espectador no encuentra reposo sino invitación constante a descubrir nuevas escenas, nuevos personajes y nuevos acontecimentos cada vez que recorre la obra.

El propio título de la muestra condensa el espíritu de toda la propuesta. La palabra «elinquilinosurrealista», concebida como una sola voz, no es un título convencional sino casi un personaje: el habitante de un mundo que existe entre lo soñado y lo real, entre la fantasía desatada y una memoria que reaparece bajo formas inesperadas. El espacio y el tiempo, para Luis Luna, son coordenadas de un viaje onírico que sus obras materializan con una energía y una libertad formal que no admiten la indiferencia.

Las obras reunidas en esta actividad artística abarcaron una gran diversidad temática, pero todas compartieron una idiosincrasia reconocible y propia. El lienzo no deja un espacio vacío: personajes que son a la vez personas y animales, escenas de cabarés, noches pasionales, hombres y mujeres que transitan por los límites del surrealismo más desinhibido, todo ello en composiciones donde la mirada del espectador regresa una y otra vez a descubrir lo que en la primera visión quedó oculto. Las imágenes transmiten sensaciones sugerentes y estimulantes que activan la imaginación de manera inmediata.

Entre las obras presentes destacaron dos piezas de especial interés técnico y conceptual. La aguatinta Gemmae ejemplificó la capacidad de Luna para componer con un acento clásico que subyace bajo la exuberancia de su imaginería: la técnica calcográfica, exigente y precisa, se funde en esta obra con una armonía formal de raíz tradicional. Por su parte, el dibujo y gouache sobre papel Las tentaciones de Caeruleum en el Olimpo trasladó ese mismo sustrato clásico a un mundo sobrecargado y caracterizado por su onirismo, donde la mitología se transforma en territorio de lo extraño. El texto de presentación fue elaborado por José Iglesias, pintor y coordinador del grupo de Arte y Cultura de Isegoría.

Sobre el artista

Luis Luna es un pintor madrileño cuya obra habita la frontera entre la tradición y lo fantástico, entre la realidad y el sueño. Su práctica pictórica y calcográfica se articula en torno a un universo personal de gran coherencia interna, a pesar de la aparente heterogeneidad temática de sus composiciones: todas ellas comparten una misma pulsión inventiva, una misma densidad visual y una misma capacidad para poblar el soporte hasta hacerlo rebosar de vida, de movimiento y de sorpresa.

Su obra acusa la influencia del Surrealismo en su dimensión más vitalista y narrativa, lejos de cualquier hermetismo: los personajes de Luna cuentan historias, habitan escenas, protagonizan encuentros que el espectador presencia como voyeur de un mundo paralelo al suyo propio. La figura humana, a menudo hibridada con lo animal o lo fantástico, es el eje de una pintura que no teme la exuberancia ni la provocación, pero que la sostiene siempre sobre una base compositiva sólida y un dominio técnico que incluye la calcografía como herramienta de refinamiento formal.

La actividad artística en Isegoría supuso su presentación en el espacio de la asociación, dando a conocer al público madrileño un trabajo de notable originalidad dentro de la escena pictórica contemporánea.

«El inquilino surrealista (Madame Butterfly)» fue una actividad artística que abrió las puertas de un mundo pictórico poco frecuente en los espacios de arte contemporáneo: desbordante, narrativo, clásico en sus fundamentos y absolutamente libre en su imaginación. Luis Luna demostró con esta muestra que el Surrealismo sigue siendo un territorio fértil cuando quien lo habita tiene la energía, la técnica y la personalidad necesarias para hacerlo propio. La Asociación Isegoría ofreció con esta actividad un espacio de encuentro con una propuesta pictórica de rara intensidad y originalidad.

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